- Le odio.
- No es cierto.
- Lo sé, pero el no tiene porqué saberlo.
- Algún día se lo dirás tú misma...
- No es cierto.
- Lo sé, pero el no tiene porqué saberlo.
- Algún día se lo dirás tú misma...
- ¿ Algún día?
- Sí, el día de vuestra boda.- ambas rieron al unísono.
- Sí, el día de vuestra boda.- ambas rieron al unísono.
- ¿Crees que aceptaría pasar el resto de su vida sin probar los labios de otra?
Ella desvió la mirada casi al tiempo que lo preguntaba; la idea de encontrar la mentira a esa respuesta le hacía daño; se topo con algo que la hizo estremecerse. Un número, ese que les unía, lo llevaba cómo otras tantas veces tatuado en la piel. Su amiga soltó una sonora carcajada.
- Desde que te beso enloqueció; Y a día de hoy lo sigue haciendo por ti.
- ¿Y si algún día lo hace?
-¿ El qué?
- ¿Y si algún día descubro que no es feliz conmigo?
- ¿Qué harías?
Ella no se lo pensó, pues fue su corazón quien razono.
- Sería yo la que le pidiera que se marchara.

