¿A quien crees que engañas?

Él es tierra y paraiso.

Un día más, es un día menos

domingo, 3 de febrero de 2013

" When you are gone"

Dicen que la vida es eso que pasa mientras hacemos otros planes. A veces, a diario, sin darnos cuenta se lleva a quienes queremos. Ojalá supiéramos cuando va a llegar, ese momento que duerme a alguien, sin despertarlo.  Poder aprovechar cada momento antes de que suceda a su lado. Agradecerles todos los caramelos que nos han dado, preguntarles si se sienten orgullosos, darles un último abrazo...
La vida, no nos suele dar esta oportunidad. Es injusta, pues estas ocasiones, no nos enseña nada y nos quita demasiado. Cuando pasa, pasa. A menudo, sin explicaciones, otras sin remedio, y en el peor de los casos de forma forzada. Y ¿dónde quedamos nosotros? Llenos de rabia, lamentandonos por aquello que no  hicimos y pudimos hacer, sabiendo que no pudimos hacer nada. Culpando a quien pase. Sintiendonos vacíos, por la soledad que nos  invade. Sintiendo que no podemos respirar, viendo tanto dolor en todos los que nos rodean, porque hasta cuando somos niños sabemos que algo falta. Cuando somos conscientes de la grandeza de esa falta nos toca decir "hola" al "adiós" . Enfrentarnos a algo sin solución. Aprenderemos a vivir sin algo que nos apreciamos hasta que lo perdimos. 

Sin embargo, siempre los echaremos de menos. Cada pedazo de nuestro corazón, cuando se active la memoria. Puede que nunca volvamos a verlos, o puede, que mejor ,nunca digamos nunca. Quien sabe si sentirán cada vez que los necesitamos.Y es que, cada ser querido que perdemos, vive en cada uno de nosotros,  en lo que somos, en lo que hacemos. Quizás no podamos compartir esa última risa, pero sí que estén donde estén se alegraran de vernos sonreír. Quizás no pudimos contar los pasos que dieron al irse, pero ellos sí podrán sentirse orgullosos de todos los que demos nosotros. 

 La vida es injusta, y complicada de por sí. Alguien le puso la muerte como ciclo final, y aún, tras siglos de humanidad, nadie la entiende, y a todos nos duele. Lo curioso, es que cuando pasa el tiempo, ves como con ese recuerdo, las lágrimas mueren en sonrisas o nacen con una risa al recordar a esa persona a pesar de su  ausencia.

Cuando alguien se va, en realidad no nos deja. Prefiero creerlo así. Siempre seguirá vivo en una parte de nuestros corazones, y en esto nosotros le podemos a la vida, pues esta se lleva muchas cosas pero no lo que hacemos, ni quienes somos. 

sábado, 26 de enero de 2013

Abrázame fuerte

Hacía frío, y olía ligeramente a café. Le gustaba aquel olor, la despertaba sin beberlo. Automáticamente miró el móvil, y lo volvió a dejar. Nada, ninguna señal de vida.  No se desespero, como otras noches. Tampoco lloró. Sin embargó, le importaba. ¡Por el amor de Dios! ¿Como no iba a hacerlo?  Se dejó caer contra la almohada, mientras su espalda dolorida agradecía aquel gesto.

Algo la preocupaba y no sabía él qué. Habían sido dos semanas de tanta intensidad dónde todo se había vuelto en su contra. Todo menos él.  Quería besarlo, sentirlo y mimarlo. Quería volver a ser suya. Quería que todas sus dudas desaparecieran, pero para ello debía ¿Desearlo? Hacía una semana lo deseaba, pero en aquellos momentos, la línea tan frágil que separaba lo peor con poder soportarlo se había cruzado. Voluntaria o involuntariamente, pero así podría  aguantaría, quizás el resto de su vida, sin volver a saber de él. Fue entonces cuando con aquel efímero pensamiento, una lágrima resbalo por su rostro seguida de muchas más.

                                                           ***
Él la vió a lo lejos, y sintió una punzada de felicidad. Que le sorprendió. Aquella mañana se había levantado creyendo que le daría igual si ella faltaba o no, pues siempre estaba presente. fue al oír su risa cuando se dio cuenta de que nunca faltar, era precisamente lo que le hacía especial. no sólo con él sino con todos a los que quería. La sorpresa lo volvió a pillar desprevenido, cuando se dio cuenta de que corría hacia ella. Tantas veces le había dicho aquellos días que le necesitaba, y ahora era él quien debía abrazarla. Cuando por fin lo hizo, sintió una oleada de calor recorriendole el cuerpo. Fue una sensación agradable, pero no más que la de sentir sus labios en ese beso tan esperado como inesperado por la pasión del momento.

Ella lo miró con una sonrisa sincera. Su rostro, toda ella había vuelto a cobrar vida. Y es que cuando estaban juntos se iluminaban el uno al otro, no necesitaban más seguridad que esa.


                             - Te quiero- le dijo mirándola a los ojos.

Y esta vez fue ella quien lo besó a modo de respuesta, compensando todos los minutos que se habían faltado el uno al otro. O intentándolo, pues si se trataba de quererse en aquella pareja  siempre valía la pena la espera.


domingo, 20 de enero de 2013

Recuerdalo.

El camarero se marchó. Andaba cojeando, y medio doblado. Parecía sacado de una película de esas que ella solía ver. Esas dónde el amor jamás fallaba. No pudo evitar dibujar una sonrisa.


  • ¿Qué ha sido esta vez?
  • No entiendo por que es así...
  • ¿Así?- No lloraba porque ella jamás se derrumbaba.


  • Sí; las cosas han cambiado. Él así lo quiso; no soy su Barbie de pruebas. No soy la que está ahí para cuando su “perfecta novia” se canse.
  • Claro que no; eres alguien mejor.
  • ¿Y porque él no puede verlo?
  • Él si lo ve...
  • ¿Tanto me menosprecia?
  • No, todo lo contrario..
  • ¿Qué?
  • Te tiene miedo;
  • Miedo?
  • Sí, bueno en realidad le asusta tu potencial; no eres una chica más. Desde siempre lo he sabido.

La joven de ojos claros le devolvió la mirada con una sonrisa.

-¿ Entonces es él quien no vale la pena?
  • Tenlo seguro;
  • Pero siempre ha estado ahí, ha sido mi apoyo, mi mejor amigo, pero ahora es todo tan diferente.
  • Te vuelves a equivocar- soltó una risa por ese hecho- Tú has sido la que se ha ido hace tiempo; lo hiciste en cuanto ella llego; antes de que todo cambiará. Supiste situarte, fuiste valiente y decidida.
Se quedo pensando un momento si aquello podía ser cierto o no.




  • ¿Y que me queda ahora?
  • Tu vida.
  • ¿Eso a todos ¿no?
La mayor negó con la cabeza; que ingenuo era el corazón a veces.
  • Yo hace años que decidí compartir la mía... Y una vez te enamoras no hay vuelta atrás, pequeña.
  • Ni siquiera sé si era amor aquello que sentimos...
  • Puede que nunca lo sepas; tú tienes claro lo que quieres, él no. Estáis en diferentes escalas.
  • ¿Y no puedo volver a bajar?
  • Estar junto a él no es lo que necesitas; y más cuando puedes llegar a lo más alto.
  • ¿Cómo estás tan segura?
  • Conozco a alguien que fue así feliz.

  • ¿Olvidando a quien amaba?
  • Descubriendo que no lo quería.
  • ¿Cómo lo hizo?
  • Como tú lo has hecho; conociendose a sí misma; sabiendo que él no sería el lapiz que escribiera su historia; simplemente fue un boli sin tinta;

  • Y esa chica... ¿conoció a alguien al final?
  • No.- el rostro se le apagó un instante hasta que prosiguio- Alguien la conoció a ella.




El teléfono sonó dando por concluida la conversación.

  • Holaaaaaaaaaaa!
  • ¿No te cansas?- bromeo con una amplia sonrisa.
  • Nunca lo hice y nunca lo haré- dijo la otra guiñando un ojo como siempre.
  • ¿Nerviosa?
  • Yo me como los nervios...
Ambas soltaron, como tantas otras veces una carcajada al unisono.

  • Acabo de recibir las invitaciones...
  • ¿te gustan?
  • Son perfectas...
  • Esto no rompe nuestra promesa cuando cumplamos 35, eh
  • Claro que no...
  • Aunque tú te fuiste con el srto. hace años...
  • Sabes que nunca he sabido negarle nada- dijo sonriendo mientras contemplaba el anillo que la unía al chico que jamás se marcharía.
  • Lo sé; consiguió domar a la fiera. ¿donde estas?
  • Comiendo con Ainhoa...
  • Tú?
  • En casa de su hermano... vamos a cenar dentro de nada
  • Recuerdos para todos.
  • Lo mismo por allí...¿Como esta la mini fiera?
  • Le he contado una historia;
  • De esas que acaban bien?
    Volvió a mirar la invitación. Y contestó:
  • De esas que son felices.