El camarero se marchó. Andaba
cojeando, y medio doblado. Parecía sacado de una película de esas
que ella solía ver. Esas dónde el amor jamás fallaba. No pudo
evitar dibujar una sonrisa.
- ¿Qué ha sido esta vez?
- No entiendo por que es así...
- ¿Así?- No lloraba porque ella jamás se derrumbaba.
- Sí; las cosas han cambiado. Él así lo quiso; no soy su Barbie de pruebas. No soy la que está ahí para cuando su “perfecta novia” se canse.
- Claro que no; eres alguien mejor.
- ¿Y porque él no puede verlo?
- Él si lo ve...
- ¿Tanto me menosprecia?
- No, todo lo contrario..
- ¿Qué?
- Te tiene miedo;
- Miedo?
- Sí, bueno en realidad le asusta tu potencial; no eres una chica más. Desde siempre lo he sabido.
La joven de ojos claros le devolvió la
mirada con una sonrisa.
-¿ Entonces es
él quien no vale la pena?
- Tenlo seguro;
- Pero siempre ha estado ahí, ha sido mi apoyo, mi mejor amigo, pero ahora es todo tan diferente.
- Te vuelves a equivocar- soltó una risa por ese hecho- Tú has sido la que se ha ido hace tiempo; lo hiciste en cuanto ella llego; antes de que todo cambiará. Supiste situarte, fuiste valiente y decidida.
Se quedo pensando un momento si aquello
podía ser cierto o no.
- ¿Y que me queda ahora?
- Tu vida.
- ¿Eso a todos ¿no?
La mayor negó con la cabeza; que
ingenuo era el corazón a veces.
- Yo hace años que decidí compartir la mía... Y una vez te enamoras no hay vuelta atrás, pequeña.
- Ni siquiera sé si era amor aquello que sentimos...
- Puede que nunca lo sepas; tú tienes claro lo que quieres, él no. Estáis en diferentes escalas.
- ¿Y no puedo volver a bajar?
- Estar junto a él no es lo que necesitas; y más cuando puedes llegar a lo más alto.
- ¿Cómo estás tan segura?
- Conozco a alguien que fue así feliz.
- ¿Olvidando a quien amaba?
- Descubriendo que no lo quería.
- ¿Cómo lo hizo?
- Como tú lo has hecho; conociendose a sí misma; sabiendo que él no sería el lapiz que escribiera su historia; simplemente fue un boli sin tinta;
- Y esa chica... ¿conoció a alguien al final?
- No.- el rostro se le apagó un instante hasta que prosiguio- Alguien la conoció a ella.
El teléfono sonó dando por
concluida la conversación.
- Holaaaaaaaaaaa!
- ¿No te cansas?- bromeo con una amplia sonrisa.
- Nunca lo hice y nunca lo haré- dijo la otra guiñando un ojo como siempre.
- ¿Nerviosa?
- Yo me como los nervios...
Ambas soltaron, como tantas otras veces
una carcajada al unisono.
- Acabo de recibir las invitaciones...
- ¿te gustan?
- Son perfectas...
- Esto no rompe nuestra promesa cuando cumplamos 35, eh
- Claro que no...
- Aunque tú te fuiste con el srto. hace años...
- Sabes que nunca he sabido negarle nada- dijo sonriendo mientras contemplaba el anillo que la unía al chico que jamás se marcharía.
- Lo sé; consiguió domar a la fiera. ¿donde estas?
- Comiendo con Ainhoa...
- Tú?
- En casa de su hermano... vamos a cenar dentro de nada
- Recuerdos para todos.
- Lo mismo por allí...¿Como esta la mini fiera?
- Le he contado una historia;
- De esas que acaban bien?Volvió a mirar la invitación. Y contestó:
- De esas que son felices.
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