-Ella no es perfecta.
+Tú tampoco lo eres.
- Lo sé.- dijo él mientras agachaba la cabeza.
+Y vosotros dos nunca seréis perfectos. - añadió ella.
- Quizá no sea la adecuada por eso.
+ ¿Tu crees?- preguntó haciendo que la mirara.- Ella puede hacerte reír al menos una vez, te hará pensar dos veces. Si admite ser humana y cometer errores, no la dejes ir y dale lo mejor de ti. Ella no va a recitarte poesía, no está pensando en ti en todo momento, pero te dará una parte de ella que sabe que podrías romper. No la hieras, no la cambies, y no esperes de ella más de lo que puede darte. No la analices. Sonríe cuando te haga feliz, grita cuando te haga enfadar y échale de menos cuando no esté. Ámala con todo tu ser cuando recibas su amor.
- No sé si me equivoqué;
+ El amor nunca es un error, y tú la sigues queriendo. Quizá es hora de que intentes hacer lo que ella lleva tanto tiempo intentando.
- ¿El qué?
+ Sé perfecto para ella, porque no existen las chicas perfectas, pero siempre habrá una chica que es perfecta para ti, y recuerdo bien como tú lo decías de ella.
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