¿A quien crees que engañas?

Él es tierra y paraiso.

Un día más, es un día menos

domingo, 4 de marzo de 2012

De repente, una chica con una mirada de complicidad.

Vuelvo a mirar nuestras caras. Sí, soy feliz por tenerte a mi lado. Estoy ahí de pie, sonriendo con algo entre los dedos y demasiado en el corazón. Creo que nadie me conoce tan bien. ¡Y dios! Es algo tan increíble. Desde el primer día has sabido interpretar, dibujar y crear mi sonrisa, sin esfuerzo como si supieras todo lo que siento, como si entendieras el dolor sin haberlo sufrido. Así eres tú, de especial. No solo para mí, si no para todo el mundo que se detiene un minuto para hablar contigo, no hace falta más para querer pasar una vida a tu lado. Es así. Eras la amiga de una amiga, y fue una mañana cuando se cruzó contigo. Escuché como hablabais, y sentí que quien realmente te conociera sería realmente afortunado. Por una vez en mi vida, no estaba equivocada. Con el tiempo fui yo la que comenzó a experimentar esa sensación de tenerte, de escuchar esa risa y dibujar una sonrisa. Incluso en los días más decisivos de mi vida, allí estabas tú.Aquella noche dónde el alcohol y las ganas de bailar se propaga por la ciudad, comenzamos a charlar por casualidad.  Haciéndome recapacitar sobre lo que mi corazón guardaba, sé que si hubiese sido con tiempo lo hubieras hecho entrar en razón.  Y desde ese día, comenzó algo que no quiero que acabe nunca. 

Andrea, me haces fuerte, me haces bailar, reír. Me animas, me escuchas, me entiendes. Descubres cosas de mí que hasta yo misma desconocía. Siempre sincera, siempre alegre. No sé, si merezco una amiga tan única como tú, pero te diré una cosa, sea así o no, no me dejaré jamás perderte, porqué incluso en otra vida desearía ser tú chica. Compartir palomitas, confidencias... llamarnos simplemente por el placer de asegurarme que todo va bien. Llegarán malas épocas, puede que algún día incluso no me soportes... días en los que no querremos oír nada. Será entonces cuando más necesitaré que me quieras, cuando menos lo merezca. Y cuando te diga: las mejores amigas, para lo bueno, para lo peor y para siempre. 

Sé que estás pensando, que lo mismo si tu te equivocas. Es imposible, nunca me has fallado. Siempre has estado ahí escuchando mi pasado, viviendo mi presente, planeando un futuro donde las tonterías y nuestras caras siguen. Donde nuestras sonrisas harían lo que fuera por escuchar la risa de nuestros corazones.  Me siento agradecida, no sé con quien, por que aquel día de mayo decidierais volver unos pasos atrás para descubrir quien era.  Has de saber que todo lo que te digo no lo pienso, me sale directamente de ese órgano interno que nos hace sentir tanto. Justo debajo del pecho, ese lugar donde si algún día te pesa un vacío haré lo imposible para completarlo. 

Nos queda mucho que aprender, enseñarnos, vivir y disfrutar. Ahora soy yo la que te promete que sea lo que sea será cogidas de la mano, ya sea para saltar o para coger impulso. Y si alguna vez nos soltamos, será para apretarnos con más fuerza, no lo dudes. Te quiero, por que eres mi Andrea Sánchez Martínez, la mejor de las mejores. 


Nunca te separes de mi, porque ya he olvidado lo que era eso de no ser feliz. 





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