Andrea, me haces fuerte, me haces bailar, reír. Me animas, me escuchas, me entiendes. Descubres cosas de mí que hasta yo misma desconocía. Siempre sincera, siempre alegre. No sé, si merezco una amiga tan única como tú, pero te diré una cosa, sea así o no, no me dejaré jamás perderte, porqué incluso en otra vida desearía ser tú chica. Compartir palomitas, confidencias... llamarnos simplemente por el placer de asegurarme que todo va bien. Llegarán malas épocas, puede que algún día incluso no me soportes... días en los que no querremos oír nada. Será entonces cuando más necesitaré que me quieras, cuando menos lo merezca. Y cuando te diga: las mejores amigas, para lo bueno, para lo peor y para siempre.
Sé que estás pensando, que lo mismo si tu te equivocas. Es imposible, nunca me has fallado. Siempre has estado ahí escuchando mi pasado, viviendo mi presente, planeando un futuro donde las tonterías y nuestras caras siguen. Donde nuestras sonrisas harían lo que fuera por escuchar la risa de nuestros corazones. Me siento agradecida, no sé con quien, por que aquel día de mayo decidierais volver unos pasos atrás para descubrir quien era. Has de saber que todo lo que te digo no lo pienso, me sale directamente de ese órgano interno que nos hace sentir tanto. Justo debajo del pecho, ese lugar donde si algún día te pesa un vacío haré lo imposible para completarlo.
Nos queda mucho que aprender, enseñarnos, vivir y disfrutar. Ahora soy yo la que te promete que sea lo que sea será cogidas de la mano, ya sea para saltar o para coger impulso. Y si alguna vez nos soltamos, será para apretarnos con más fuerza, no lo dudes. Te quiero, por que eres mi Andrea Sánchez Martínez, la mejor de las mejores.
Nunca te separes de mi, porque ya he olvidado lo que era eso de no ser feliz.

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